
GOMA, República Democrática del Congo (AFP) — Nicole Mangaza, una ex niña soldado congoleña acostumbrada no sólo a matar más bien además a ser violada por los soldados de su propio bando, espera en este momento, como muchos otros, escapar a la nueva guerra que vuelve a aterrorizar a la población de la República Democrática de Congo (RDC).
Nicole tenÃa sólo 12 años en el momento que fue secuestrada por un grupo armado y muy rápidamente tuvo que aprender a mirar de frente a la muerte.
“Mi hermano Claude vino para intentar que el comandante me dejase en libertad. El comandante le comentó que no tenÃa ningún derecho sobre mÃ, que en este momento era suya”, explica al periodista de AFP que la entrevistó en un centro para ex niños soldados en Goma, en el este de la RDC.
“Le dispararon y lo mataron delante mÃo, vi su cadáver con mis propios ojos, tirado en la carretera”, agrega.
Comenzó asà pues su esclavitud. Nicole afirma que no le quedó más remedio que desarrollar lo que le ordenaban, entretanto el paÃs se sumÃa en una guerra civil que dejó tres millones de muertos.
“Antes de ir a la batalla, a veces el comandante nos daba un cuchillo y nos decÃa que matásemos a otro niño soldado, para asegurarse de que estábamos listos para matar. Incluso podÃa ser uno de tus amigos”, recuerda.
“Cualquier soldado podÃa venir y obligarte a mantener relaciones sexuales con él. No habÃa forma de negarse. Si te negabas te violaban, a veces podÃan venir 10 o 15 o 20 y violarte uno detrás de otro”, agrega.
Tras cuatro años de este infierno, Nicole sentenció que preferÃa que la matasen intentado huir. Un dÃa que la mandaron a desarrollar un recado, echó a correr y siguió corriendo hasta que, sin saber muy bien cómo, consiguió llegar a lugar seguro.
Ahora vive con su hijo David, que nació en la selva como resultado de las violaciones de los soldados.
En el centro de Goma, Nicole aprende un oficio, a trabajar el metal y la madera, junto a otros ex niños soldados. Esto le da una oportunidad de vivir su vida en paz, pero ella sabe que la pesadilla continúa para otros.
“Aún hay muchos niños soldados en manos de los grupos armados. Quieren escaparse pero no pueden, puesto que están atrapados y controlados por gente sin conciencia, sin ninguna piedad. PodrÃan vivir como yo en este momento si solamente lograsen escapar”, lamenta.
Según los grupos de ayuda humanitaria, probablemente miles de niños siguen siendo obligados a luchar como soldados o a trabajar como espÃas, porteadores, sirvientes o esclavos sexuales en la zona de conflicto donde los rebeldes de Laurent Nkunda se enfrentan al ejército y a las milicias progubernamentales.
Uno de los trabajadores del centro para ex niños soldados, Alexander Buehler de la ONG Caritas, explica que un niño de 12 años relató cómo los grupos armados enseñaban a los niños a disparar ametralladoras y lanzagranadas.
“A los que no se adaptaban o no servÃan les disparaban. Los niños eran obligados a presenciar las ejecuciones o, aún peor, a disparar ellos mismos”, agrega.
Según UNICEF, la milicia progubernamental mai-mai recluta a niños por la fuerza o con mentiras.
“Los mai-mai comentan que sus poderes mágicos convierten en agua las balas que les disparan. Les comentan a los niños que ellos además serán indestructibles y que pueden proteger a sus familias y a sus comunidades de los invasores”, aseguró la UNICEF en un comunicado.
Fuente: google.com
















































